El uso racional de medicamentos se define cuando los pacientes reciben una medicación adecuada
para sus necesidades clínicas, en las dosis correspondientes a sus requisitos
individuales, durante un período de tiempo adecuado y al menor coste posible
para ellos y para la comunidad, por parte del personal médico, es decir, una prescripción racional. Además de esto, se
necesitade un apego estricto por parte del paciente.1
En este sentido y
para ilustrar lo señalado La Organización Mundial de la Salud, en su
publicación sobre “Criterios éticos para la Promoción de medicamentos”
establece que los anuncios dirigidos al
público deben contribuir a que la población pueda tomar decisiones
racionales sobre la utilización de
medicamentos que están legalmente disponibles sin receta.2
Del mismo modo, el
contexto estadístico y fundamentando lo anterior, la Organización Mundial de la
Salud en el 2010 afirmo que más del 50% de los medicamentos se prescriben,
dispensan o venden de forma inapropiada.
Alrededor de 50% de los pacientes no se apegan a su tratamiento. Y el
50% de los países no cuentan con políticas para fomentar el uso racional de
estos medicamentos.
Igualmente en los países en desarrollo, la proporción de
pacientes tratados de conformidad con directrices clínicas es inferior al 40%
en el sector público y del 30% en el sector privado. Un 10 a 40%
de los presupuestos sanitarios nacionales se gasta en medicamentos.1
Por consiguiente,
la problemática de resistencia a los medicamentos, generada por un uso
irracional de los mismos, aumenta el número de medicamentos que dejan de ser eficaces para combatir
enfermedades y con ello prolongar las enfermedades y estancias hospitalarias,
en EUA, se gastan de 4-5 millones de US$ al año y en Europa aproximadamente 9 millones
de € al año, gracias a esta problemática.
Dada la importancia y
la problemática que plantea la automedicación y la publicidad de productos
farmacéuticos (este último a pesar de ser un bien social de consumo) está
creciendo exponencialmente en todo el
mundo y se estima que se mantendrá esta condición.3
Dentro de esta óptica, en México y en el mundo, el uso
racional de medicamentos se ha venido derrumbando y este decremento del buen
uso de los medicamentos ha sido causado por distintitos factores ya sea por
parte del profesional de la salud que prescribe los fármacos o bien por la persona
que recibe el tratamiento farmacológico, es decir, el paciente o incluso esta
situación puede ser por problemas políticos y/o administrativos de
instituciones, organización o naciones.
En México un estudio realizado en Yucatán referente a
efectos adversos de medicamentos y errores de medicación donde se analizaron
870 reportes de medicamentos, arrojó como resultados: 20% (174) reportes de
errores de medicación, los cuales ocurrieron principalmente en el turno
matutino (53%) y el servicio donde más se presento fue en urgencias (31%),
además en el 1.7% de los casos se produjo defunción.4
Por lo tanto el uso de medicamentos ocupa un lugar destacado
en la atención médica, como se sabe los beneficios que genera esta práctica son
indiscutibles, ello obliga a los profesionales a ejercer la prescripción y
dispensa con responsabilidad, y a los pacientes al apego de tratamiento. El uso
racional de medicamentos se propone como una metodología que colabora en el
proceso de mejorar los estándares de calidad en el sector sanitario.5
Por consiguiente, este tema reviste gran importancia para
el sector salud, para el gobierno y principalmente para los pacientes que se atienden, ya que los
medicamentos, a diferencia de otros bienes de consumo, tienen relación directa con
la salud y la vida de las personas y por lo tanto deben proporcionarse en
condiciones de estricto rigor científico y ético que garanticen una información
fiable para los consumidores.6
En base a lo ya expuesto, si no existe el uso racional de
medicamentos, se afecta al sector salud en un desperdicio de recursos, al
dispensar por parte del médico y/o oficinas de farmacia, medicamentos
equivocados o excesivos. En lo que respecta al paciente cabe la posibilidad de
verse afectado con un incremento de reacciones adversas de diferente gravedad y
en su caso resistencia microbiana.
En consecuencia, el
presente ensayo tiene el propósito de difundir estrategias a los profesionales
y/o trabajadores de la salud, para la promoción hacia el uso racional de medicamentos,
buscando crear conciencia en cada uno de los aspectos a desarrollar.
Las estrategias a ser
abordadas en el presente ensayo son: A) educación médica continua como un
método de actualización en los aspectos terapéuticos, B) colaboración con el
farmacéutico con el fin de mejorar la atención y suministro al paciente, C)
actualización biomédica/científica, D) prescripción delegada por otros médicos,
buscando una mejor eficacia en la terapéutica,
E) Respetar la opinión del paciente, buscando un mayor apego al
tratamiento, F) los 4 pilares para la buena prescripción G) la participación de
la sociedad, para concientizar a los pacientes sobre su participación activa y
H) la participación de las oficinas de farmacia, para que el expendio de
medicamentos sea de acorde a las indicaciones de los profesionales de salud.
El médico en su vida
profesional debe de realizar una prescripción con calidad de medicamentos, para
poder lograr esto, se debe tener una formación continua en terapéutica,
participar en actividades de farmacovigilancia, incidir en el apego terapéutico
y contribuir a la educación sanitaria de la población. Sin embargo para que el
médico tenga los conocimientos necesarios para la prescripción debe contar con
las siguientes cualidades:
Educación
médica continua: La formación continuada del médico, supone uno de los ejes básicos del mantenimiento de
la calidad en la prescripción de los medicamentos. La rapidez en la renovación
de los conocimientos biomédicos y su expresión terapéutica supone un reto
permanente para mantener una práctica médica de calidad. La comodidad y los
hábitos prescriptores no revisados periódicamente suponen un progresivo
deterioro de nuestra calidad profesional.
Colaboración
con el farmacéutico: Los farmacéuticos han supuesto un gran apoyo
a las medidas formativas y administrativas encaminadas al mejor uso de los medicamentos.
Ya que cuentan con información como guías terapéuticas, hojas de información
sobre novedades farmacéuticas y otros materiales educativos y de investigación.
Es una estrategia muy viable pedir apoyo del médico al farmacéutico y del
paciente al mismo.
Información
biomédica a través de revistas científicas
y medios de comunicación: La actualización de los
conocimientos médicos en todos sus aspectos y, de manera destacada en la
terapéutica, está estructurada a través de las publicaciones realizadas en las
alrededor de 20.000 revistas médicas existentes en todo el mundo. Sin embargo
es imposible leer toda esta información por lo que el médico debe tener bien
establecido una visualización sobre lo que le interesa, lo más relevante y
aquello que más se enfoca y por consiguiente le será de más ayuda en su
practica medica.
Prescripción
delegada por otros especialistas: Esta es una práctica muy
común por los médicos y no está mal que se practique, siempre que el acuerdo en
la terapéutica a seguir con ese paciente sea compartido por ambos niveles
asistenciales no existirá ningún problema y existiría una continuidad correcta
de la atención en los distintos niveles. Lamentablemente no siempre es así, se
pueden generar fricciones en las que el paciente no sabe que decir ni a quién
de los médicos atender.
En estos casos, se
debe actuar con profesionalismo y si se cuenta con los conocimientos
científicos que avalen una terapia ineficaz, se debe tener voluntad para
modificar dicha situación, trasladando esta situación al paciente de forma
clara y comprensible, dilucidando por completo cualquier duda.8
Otros aspectos muy
importantes que debe tener siempre en cuenta el médico al prescribir
medicamentos, son 4 pilares fundamentales, los cuales son
:
ü Maximizar
los beneficios
ü Minimizar
los riesgos
ü Minimizar
los costos
ü Respetar
las opiniones de los pacientes
Maximizar
los beneficios.
Este es el objetivo
principal tanto del médico como del medicamento, es decir, alterar el curso de
la enfermedad para llegar a la recuperación, para esto se deben desterrar los
medicamentos de eficacia no aprobada, de indicaciones dudosas o no contrastadas
por la comunidad científica.
Minimizar
los riesgos
La aparición de
efectos graves debe ser minimizada al máximo, y en muchos casos provoca la no
aprobación por parte de las autoridades sanitarias de un fármaco cuyo perfil
beneficio-riesgo sea inaceptable. Pero también es necesario considerar, en cada
individuo, los efectos adversos leves y transitorios que pueden influir de una
gran manera en el cumplimiento terapéutico y ser causa de abandono temprano de
medicamentos necesarios y adecuados. Otra estrategia importante aquí es, acercar
al nivel del usuario concreto las reacciones adversas a medicamentos (RAM), esto
será una forma de mejorar la calidad en su uso.
Minimizar
los costes
Aquí se debe de tomar
en cuenta tanto el alto coste que genera la mala prescripción de medicamentos,
y que se resolverá al seguir las directrices de prescripción, como el coste de
los medicamentos ya que es más fácil para un paciente tener mayor apego al
tratamiento si el coste del mismo es bajo. Para esto se necesita una prescripción
de acuerdo a las necesidades y no a los gustos o intereses del paciente. Otra
opción viable es la recomendación del uso de fármacos auténticos genéricos.9
Respetar
las opiniones del paciente.
Los médicos estamos
completamente habituados a impartir “órdenes terapéuticas” de una forma
unidireccional sin haber dado la más mínima posibilidad de discutir con el
paciente los objetivos del tratamiento, la eficacia esperada, los problemas que
puedan surgir, las alternativas en caso de fracaso, claro, no todos los médicos
actúan de esa manera.
Para resolver este
problema se debe tener una actitud de coparticipación para obtener un
cumplimiento terapéutico y como consecuente mayor efectividad del tratamiento.
Un aspecto importante
a señalar es el conflicto entre la prescripción del médico y las demandas injustificadas
del paciente, por citar un ejemplo: el solicitar por parte del paciente, medicamentos
antibióticos en una enfermedad viral, son estos casos los que deterioran la
calidad de la prescripción, sin embargo, aquí, se debe actuar con
profesionalismo, apegándose a sus conocimientos adquiridos y a las reglas que
rige el sistema de salud, procurando ante todo el bienestar del paciente.
Es importante señalar
que, sea cual sea la actitud del paciente, siempre se puede obtener una conclusión
provechosa y útil para la práctica
médica.
Participación
de la sociedad
Esta población es el
consumidor final de los medicamentos y por ende, es importante conseguir una
mayor corresponsabilidad y participación en su utilización.
En este aspecto el
uso correcto de la automedicación es el eje fundamental para mejorar la calidad
del uso de medicamentos.
El autocuidado y la
automedicación es un fenómeno común en el comportamiento humano y es adecuado cuando se realiza con
condiciones de conocimiento y seguridad correctos, y que sea positivo para la
atención sanitaria global de una
población.
Como parte de
estadísticas tenemos que, el 70% de los pacientes que acudían al Centro de
Salud habían usado algún mecanismo de autocuidado previo a consultar al médico
y el 87% de las personas encuestadas manifestaban estar satisfechas con el uso
de la automedicación, sin embargo es de suma importancia conocer este
autocuidado previo a consulta, debido a que el médico debe tener en cuenta las
posibles interacciones que el medicamento consumido pueda tener con el
medicamento que se prescribirá. 4
Otro buen escaparate
de la automedicación, son las peticiones realizadas por los clientes en las
oficinas de farmacia. Un tercio de las personas que entran en estas oficinas
solicitan medicamentos sin aportar ninguna receta médica. La mitad de las veces
corresponde a medicamentos prescritos anteriormente por un médico, y que el
paciente ha decidido, volver a utilizar. El resto de las ocasiones es atribuible
a la experiencia personal previa, o bien, por algún consejo. Es de destacar que
el 4% de las veces, la elección ha estado influida por el efecto publicitario.
El grupo de población
que más realiza esta práctica son las personas jóvenes y los varones, mientras
que las personas de edad avanzada y mujeres consultan más al médico y utilizan
remedios caseros con mayor frecuencia.
La labor del médico
aquí es advertir a los pacientes, a recomendar un tratamiento, informar las
peculiaridades del mismo y su no reutilización, y almacenamiento, salvo
autorización expresa.10
Farmacias.
Juegan un papel muy
importante en el uso racional de medicamentos ya que no solo son dispensadores
de recetas médicas, sino también administradores de libre dispensación, que
juegan un papel de mucha importancia en la automedicación.
La labor que se debe
realizar aquí es, gestionar adecuadamente la utilización de medicamentos de
venta libre para su uso responsable y disuadir a manera de función educativa,
aquellos pacientes que reclaman medicamentos que ocupan receta médica.11
Si eres médico, profesional de la salud laborando en el medio privado o si perteneces a una institución de salud, puedes
recomendar estas estrategias para el uso de medicamentos en tu unidad, ya sea
con tus compañeros, jefes y/o demás profesionales de la salud.12
Para obtener un uso racional de medicamentos, es de
enorme importancia llevar a cabo un trabajo multidisciplinario, en el cual
coexista un trabajo entre la administración sanitaria, el médico, oficinas de farmacia
y las industrias farmacéuticas. Para llevar a cabo las estrategias planteadas,
los anteriores participantes se deben apoyar y mantener una comunicación activa
en los diferentes niveles de acción.
Por consiguiente, es obligación que los
médicos mantengamos una actualización permanente. El trabajo educativo de
nuestra actividad cotidiana es el
principal origen de conocimientos sobre fármacos que acoge nuestra población.
La utilización correcta de los medicamentos por parte del paciente corresponde en
gran parte a la educación o enseñanza del médico sobre el paciente. En ese
sentido, la clave en esta problemática son las oficinas de farmacia, que con sus
sistemas de atención farmacéutica proponen un reto ambicioso para una
colaboración futura entre médicos y farmacéuticos.
Finalmente la intervención de la
industria farmacéutica, provee significantes avances terapéuticos, mismos que
son de gran importación para el mejoramiento sanitario de la población, sin
embargo este bien social tiene un coste económico considerable para los
sistemas públicos de atención sanitaria.
Referencias.
- OMS, 2010. Promoción del uso racional de
medicamentos: componentes centrales. Ginebra.
- OMS (1985). Criterios éticos para la
promoción de medicamentos. Series de informes técnicos. 722-747.
- Prosser
H., Almond S., Walley T. (2003). “Influences on GPs decision to prescribe new
drug-the importance of who says what”. FamilyPractice. 20:61-68.
- Poblano, G. 2011. “Uso Racional de
medicamentos en el marco de la política nacional de calidad y seguridad del
paciente”. Colegio de Salud Pública de Yucatán A.C.
- ANMAT. 2004. Uso racional de
medicamentos. Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología
Médica.
- Aguzzi, A. Virga, C. 2009. Uso racional
de medicamentos: la automedicación. Archivos de farmacología y terapéutica.
Vol. 28, núm. 1, 2009, pp. 28-30.
- Baos, V. (1999). La calidad en la
prescripción de medicamentos. Terapeutica del Sistema Nacional de Salud. 23(2).
45-54.
- Figueras,
A. 2009. Dificultades para el uso racional de medicamentos. Rev. Peruana de
Medicina Experimental y Salud Pública. Vol. 26, núm. 4, pp. 549-552.
- Gómez,
L. 2007. Farmacoepidemiologia “una herramienta importante para el uso racional
de medicamentos”. Rev. Mexicana de Ciencias Farmacéuticas. Vol. 38, núm. 1,
enero-marzo, pp. 42-48.
- Arnau
JM, Laporte JR. 2010. “Promoción del uso racional de los medicamentos y
preparación de guías farmacológicas”. Red de Revistas Científicas de América
Latina y el Caribe, España y Portugal. 13(2). Pp. 10-28.
- Buschiazzo,
H. Cañas M. 2009. “Hacia el uso racional de los medicamentos”. Revista cubana
de ciencias farmacéuticas. 35(4). Pp. 234-240.
- Argilagos
C, Ledea D, Llópiza A. López L, Cisnero A
y Hernández O. 2005. “La Información Farmacoterapéutica al paciente
ambulatorio, vía fundamental para garantizar el Uso Racional de Medicamento”.
Acta Farm. Bonaerense 24 (4): 585-9.