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martes, 17 de junio de 2014

Tips para una buena prescripción. (Parte 2)

Ahora bien, la vez pasada les publicamos sobre los elementos que integran las recetas como estrategia para evitar confusiones tanto con el paciente y el dispensador de medicamentos, en esta ocasión y complementando el pasado post les redactaremos los requisitos para la adecuada prescripción.

Después de haber elegido la medicación más racional acuerdo a nuestro paciente, el profesional de la salud prescriptor deberá redactarlo en la receta, para esto se deberán tener en cuenta los siguientes parámetros:

La condición más importante mencionada por la OMS es que la prescripción sea clara, legible y debe indicar con precisión lo que hay que suministrar.

Al colocar el nombre del medicamento, se recomienda usar el nombre genérico, esto facilita la educación y la información, ya que significa que no se expresa preferencia por alguna marca en particular, que puede ser innecesariamente cara para el paciente. En los países con que se cuenta con medicamentos genéricos prescribir por nombre genérico implica que el farmacéutico elegirá la marca del fármaco prescrito. Es necesario hacer un paréntesis aquí, ya que nos debemos de asegurar de que en la farmacia se ofrezca en primer lugar la alternativa menos cara. Siguiendo, tenemos que al escribir el nombre genérico del medicamento, esto le permite al farmacéutico mantener unas existencias más limitadas de medicamentos, o dispensar el más barato. Sin embargo si existe alguna razón para prescribir el nombre comercial, se deberá hacer. Si lo que se quiere es que no se sustituya el medicamento se le deberá añadir la expresión “sin sustitución” o bien “dispénsese como consta”.

Por otra parte, al colocar la potencia del medicamento, que indica los miligramos de fármaco que debe contener cada comprimido, supositorio o ml de líquido. Se deben usar las abreviaturas internacionalmente aceptadas: g para gramo y ml para mililitro. Trate de evitar los decimales y, si es necesario, escriba la totalidad de cada palabra para evitar malentendidos.

Así por ejemplo, escriba 50 microgramos de levotiroxina, y no 0-050 miligramos o 50 ug. Las prescripciones escritas con mala letra pueden dar lugar a errores, y es obligación legal del médico escribir de manera legible. En las prescripciones de fármacos sometidos a controles especiales es más seguro escribir la potencia y la cantidad total en palabras, con el fin de evitar falsificaciones. Las instrucciones de uso deben ser claras y se debe mencionar la dosis diaria máxima permitida. Por último se deberá usar tinta indeleble.

Al colocar la forma farmacéutica y cantidad total utilice solo las abreviaturas corrientes que serán conocidas por el farmacéutico.



En los países de habla hispana los medicamentos dispensados a los pacientes ambulatorios se acompañan de un prospecto informativo. El prospecto va dirigido al paciente, pero a menudo está escrito en una jerga de difícil comprensión. Como prescriptor, debe examinar los prospectos de los medicamentos que prescribe, para saber si debe insistir verbalmente en alguno de sus elementos informativos o si debe matizar algunas de sus afirmaciones. 

Bibliografía: Secretaría de Salud. Comisión Permanente de la Farmacopea de los Estados Unidos Mexicanos Suplemento para establecimientos dedicados a la venta y  suministro de medicamentos y demás insumos para la salud. 4a ed.  México: Secretaría de Salud, Comisión Permanente de la Farmacopea de los Estados Unidos Mexicanos, 2010.  584 p.

lunes, 16 de junio de 2014

Tips para una buena prescripción. (Parte 1)

Como este blog está orientado al establecimiento del uso racional de medicamentos, parte de las estrategias que se mencionaron en el ensayo publicado anteriormente en este espacio virtual, es realizar por parte de los profesionales de la salud, una buena prescripción. Para esto, el primer paso es contar con recetas que estén correctamente elaboradas, esto con el fin de evitar generar confusiones tanto con el paciente como con el dispensador de medicamentos.

Es por esto que el día de hoy, les daremos a conocer los elementos que integran las recetas según la ley Mexicana.
Como se sabe existen dos tipos de receta, la ordinaria y la especial, esta ultima utilizada en la prescripción de medicamentos estupefacientes.


Receta Ordinaria:


Fecha. Es importante que se indique el día que la receta fue elaborada. Se establece una vigencia específica de acuerdo a la fecha de elaboración, para las recetas de medicamentos estupefacientes y psicotrópicos. Asimismo, en el caso de los demás medicamentos, no es recomendable resurtir recetas, sin tener la seguridad que el médico lo indica.

Nombre y edad del paciente. Es conveniente anotar estos datos a fin de evitar posible confusión con medicaciones destinadas a otra persona, el Profesional Farmacéutico los deberá revisará.

Inscripción. Es el cuerpo de la receta. Deberá contener el nombre genérico, en su caso la denominación distintiva, la presentación del medicamento, Ia dosis, vía de administración, frecuencia y duración del tratamiento. Evitando el uso de abreviaturas, con el fin de no provocar errores.

Suscripción. Contiene las instrucciones para el Profesional Farmacéutico. En las recetas con un sólo medicamento éstas consisten generalmente en la indicación del tratamiento completo, ejemplo "dispensar dos cajas". En algunos casos es necesario especificar el modo de uso de uno o más medicamentos con una frase breve, como "hacer una solución" o "mezclar y agitar", o únicamente "mezclar".

Rótulo.  Consiste en las instrucciones al paciente, resaltando la dosificación, la frecuencia y el tiempo de duración del tratamiento, así como la dilución si se requiere, o aquellas circunstancias relacionadas con la alimentación que deban considerarse.

Datos del médico. La receta debe contener impreso (por imprenta) el nombre del médico, número de la cédula profesional, domicilio completo, la especialidad (en su caso), número telefónico, así como el nombre de la institución que emitió su título. La receta se completa con su firma autógrafa.


Receta Especial.

Estas recetas deben imprimirse en original y dos copias, incluyendo la leyenda para la farmacia, copia para el paciente y copia para el médico. El tamaño debe ser 18 x 13.6 cm.
Se deben incluir los siguientes datos:
  • El numero de folio
  • Fecha de prescripción
  • Datos del médico: Nombre, Institución que le otorgo el titulo, cédula profesional, especialidad, domicilio particular y teléfono
  • Datos del paciente: Nombre del paciente, domicilio y diagnostico
  • Datos del medicamento: Denominación genérica, cantidad, presentación y forma farmacéutica, dosificación, duración del tratamiento, vía de administración, espacio para el código de barras (10.5 x 3.2 cm). Y la firma autógrafa del médico.


Para finalizar debemos destacar un punto muy importante, las palabras redactadas por el médico deben estar escritas con letra legible y en lenguaje que el paciente y/o sus familiares comprendan, así como el farmacéutico. Posteriormente se darán a conocer los lineamientos de prescripción.




Bibliografía: Secretaría de Salud. Comisión Permanente de la Farmacopea de los Estados Unidos Mexicanos Suplemento para establecimientos dedicados a la venta y  suministro de medicamentos y demás insumos para la salud. 4a ed.  México: Secretaría de Salud, Comisión Permanente de la Farmacopea de los Estados Unidos Mexicanos, 2010.  584 p.

A propósito de la buena prescripción

Como ya se ha mencionado, parte del uso racional de medicamentos, es escribir de manera clara y legible, es por ello, que el día de hoy les ponemos un caso real visto en el Tribunal de Apelaciones del Reino Unido. 
Un medico escribió una prescripción de comprimidos de Amoxil (Amoxicilina). El farmacéutico entendió mal lo que estaba escrito y dispenso Daonil (glibenclamida) en lugar de la Amoxicilina. El paciente no era diabético y sufrió un daño cerebral permanente consecuente con la toma del fármaco.
El tribunal indico que entre las obligaciones que un medico tiene de  cuidar a un paciente, está la de escribir las prescripciones de manera clara y suficientemente legible para evitar posibles errores de un farmacéutico atareado. El tribunal concluyo que la palabra Amoxil en la prescripción pudo haber sido leída como Daonil. Considero que el médico había incumplido su obligación de escribir con claridad y había obrado con negligencia. El tribunal concluyo que la negligencia del médico había contribuido a la negligencia del farmacéutico, aunque la mayor parte de la responsabilidad (un 75%) recaía en el farmacéutico.

Cuando apelo, el médico argumento que la palabra tal como estaba escrita en la prescripción podía haber sido leída incorrectamente, pero que las demás informaciones de la receta debían haber alertado al farmacéutico. La potencia escrita era la apropiada para Amoxil, pero no para Daonil; la prescripción era para tomar Amoxil 3 veces al día, mientras que el Daonil se toma generalmente, en una sola toma al día; la prescripción era solo para tratamiento durante  7 días, lo que era improbable para Daonil; y finalmente todas las prescripciones de medicamentos para la diabetes eran gratuititas en el National Health Service, pero el paciente no solicito el tratamiento gratuito con este fármaco. Todos estos factores debían haber provocado dudas en la mente del farmacéutico y por consiguiente este debía haber contactado con el médico. Por lo tanto, se rompió la cadena a de causalidad desde la mala letra del médico hasta el daño producido.

Esta argumentación fue rechazada por el Tribunal de Apelación. Las implicaciones son que los médicos tienen la obligación legal de asegurarse de que escriben con claridad, es decir de manera suficientemente legible que prevenga errores de otras personas. Cuando la escritura ilegible da lugar a un incumplimiento de esta obligación, y causa daño personal, los tribunales podrán castigar la falta de cuidado otorgando indemnizaciones suficientes. La responsabilidad no termina cuando la prescripción es llevada fuera de la consulta médica. También puede ser una causa de negligencia de otras



Fuente: J R Coll Gen Pract. 1989;347-8.

sábado, 14 de junio de 2014

Esquema para el uso racional de medicamentos




Hoy les traemos esta imagen muy explicativa, que relativamente resume el proceso que se debe llevar para concluir en un uso racional de medicamentos tanto por parte de las autoridades sanitarias, la industria farmacéutica, las universidades y sociedades científicas, el médico, el farmacéutico y por último el  usuario (paciente), cabe destacar que todos estos participantes ya señalados deben realizar un trabajo sinérgico, con una comunicación activa y reciproca, sin dejar de lado los aspectos éticos y científicos que su práctica conlleva.

Debemos recalcar un aspecto aquí, el médico a través de la prescripción médica no es el único determinante de los efectos finales del fármaco, sino que las autoridades sanitarias de un país tienen responsabilidad directa en el registro y comercialización de un medicamento a través de la legislación y regulación de los mismos. Como podemos ver cada uno de los eslabones de la cadena del medicamento juega un rol que tendrá como resultado final ideal la recuperación de la salud, prevención o diagnóstico adecuado de acuerdo al empleo de los medicamentos.


Amau JM, Laporte JR. Principios de Epidemiología del Medicamento. Capitulo 3. Promoción del Uso Racional de Medicamentos y Preparación de Guías Clínicas.

sábado, 7 de junio de 2014

Estrategias para el uso racional de medicamentos

El uso racional de medicamentos se define cuando  los pacientes reciben una medicación adecuada para sus necesidades clínicas, en las dosis correspondientes a sus requisitos individuales, durante un período de tiempo adecuado y al menor coste posible para ellos y para la comunidad, por parte del personal médico, es decir, una  prescripción racional. Además de esto, se necesitade un apego estricto por parte del paciente.1
En este sentido y para ilustrar lo señalado La Organización Mundial de la Salud, en su publicación sobre “Criterios éticos para la Promoción de medicamentos” establece que los anuncios dirigidos al  público deben contribuir a que la población pueda tomar decisiones racionales  sobre la utilización de medicamentos que están legalmente disponibles sin receta.2
Del mismo modo, el contexto estadístico y fundamentando lo anterior, la Organización Mundial de la Salud en el 2010 afirmo que más del 50% de los medicamentos se prescriben, dispensan o venden de forma inapropiada.  Alrededor de 50% de los pacientes no se apegan a su tratamiento. Y el 50% de los países no cuentan con políticas para fomentar el uso racional de estos medicamentos.
Igualmente en los países en desarrollo, la proporción de pacientes tratados de conformidad con directrices clínicas es inferior al 40% en el sector público y del 30% en el sector privado. Un 10 a 40% de los presupuestos sanitarios nacionales se gasta en medicamentos.1
Por consiguiente, la problemática de resistencia a los medicamentos, generada por un uso irracional de los mismos, aumenta el número de medicamentos  que dejan de ser eficaces para combatir enfermedades y con ello prolongar las enfermedades y estancias hospitalarias, en EUA, se gastan de 4-5 millones de US$ al año y en Europa aproximadamente 9 millones de  al año, gracias a esta problemática.
Dada la importancia y la problemática que plantea la automedicación y la publicidad de productos farmacéuticos (este último a pesar de ser un bien social de consumo) está creciendo  exponencialmente en todo el mundo y se estima que se mantendrá esta condición.3   
Dentro de esta óptica, en México y en el mundo, el uso racional de medicamentos se ha venido derrumbando y este decremento del buen uso de los medicamentos ha sido causado por distintitos factores ya sea por parte del profesional de la salud que prescribe los fármacos o bien por la persona que recibe el tratamiento farmacológico, es decir, el paciente o incluso esta situación puede ser por problemas políticos y/o administrativos de instituciones, organización o naciones.
En México un estudio realizado en Yucatán referente a efectos adversos de medicamentos y errores de medicación donde se analizaron 870 reportes de medicamentos, arrojó como resultados: 20% (174) reportes de errores de medicación, los cuales ocurrieron principalmente en el turno matutino (53%) y el servicio donde más se presento fue en urgencias (31%), además en el 1.7% de los casos se produjo defunción.4
Por lo tanto el uso de medicamentos ocupa un lugar destacado en la atención médica, como se sabe los beneficios que genera esta práctica son indiscutibles, ello obliga a los profesionales a ejercer la prescripción y dispensa con responsabilidad, y a los pacientes al apego de tratamiento. El uso racional de medicamentos se propone como una metodología que colabora en el proceso de mejorar los estándares de calidad en el sector sanitario.5
Por consiguiente, este tema reviste gran importancia para el sector salud, para el gobierno y principalmente  para los pacientes que se atienden, ya que los medicamentos, a diferencia de otros bienes de consumo, tienen relación directa con la salud y la vida de las personas y por lo tanto deben proporcionarse en condiciones de estricto rigor científico y ético que garanticen una información fiable para los consumidores.6

En base a lo ya expuesto, si no existe el uso racional de medicamentos, se afecta al sector salud en un desperdicio de recursos, al dispensar por parte del médico y/o oficinas de farmacia, medicamentos equivocados o excesivos. En lo que respecta al paciente cabe la posibilidad de verse afectado con un incremento de reacciones adversas de diferente gravedad y en su caso resistencia microbiana.
En consecuencia, el presente ensayo tiene el propósito de difundir estrategias a los profesionales y/o trabajadores de la salud, para la promoción hacia el uso racional de medicamentos, buscando crear conciencia en cada uno de los aspectos a desarrollar.

Las estrategias a ser abordadas en el presente ensayo son: A) educación médica continua como un método de actualización en los aspectos terapéuticos, B) colaboración con el farmacéutico con el fin de mejorar la atención y suministro al paciente, C) actualización biomédica/científica, D) prescripción delegada por otros médicos, buscando una mejor eficacia en la terapéutica,  E) Respetar la opinión del paciente, buscando un mayor apego al tratamiento, F) los 4 pilares para la buena prescripción G) la participación de la sociedad, para concientizar a los pacientes sobre su participación activa y H) la participación de las oficinas de farmacia, para que el expendio de medicamentos sea de acorde a las indicaciones de los profesionales de salud.


El médico en su vida profesional debe de realizar una prescripción con calidad de medicamentos, para poder lograr esto, se debe tener una formación continua en terapéutica, participar en actividades de farmacovigilancia, incidir en el apego terapéutico y contribuir a la educación sanitaria de la población. Sin embargo para que el médico tenga los conocimientos necesarios para la prescripción debe contar con las siguientes cualidades:

Educación médica continua: La formación continuada del médico, supone  uno de los ejes básicos del mantenimiento de la calidad en la prescripción de los medicamentos. La rapidez en la renovación de los conocimientos biomédicos y su expresión terapéutica supone un reto permanente para mantener una práctica médica de calidad. La comodidad y los hábitos prescriptores no revisados periódicamente suponen un progresivo deterioro de nuestra calidad profesional.

Colaboración con el farmacéutico: Los farmacéuticos han supuesto un gran apoyo a las medidas formativas y administrativas encaminadas al mejor uso de los medicamentos. Ya que cuentan con información como guías terapéuticas, hojas de información sobre novedades farmacéuticas y otros materiales educativos y de investigación. Es una estrategia muy viable pedir apoyo del médico al farmacéutico y del paciente al mismo.

Información biomédica a través de revistas científicas  y medios de comunicación: La actualización de los conocimientos médicos en todos sus aspectos y, de manera destacada en la terapéutica, está estructurada a través de las publicaciones realizadas en las alrededor de 20.000 revistas médicas existentes en todo el mundo. Sin embargo es imposible leer toda esta información por lo que el médico debe tener bien establecido una visualización sobre lo que le interesa, lo más relevante y aquello que más se enfoca y por consiguiente le será de más ayuda en su practica medica.


Prescripción delegada por otros especialistas: Esta es una práctica muy común por los médicos y no está mal que se practique, siempre que el acuerdo en la terapéutica a seguir con ese paciente sea compartido por ambos niveles asistenciales no existirá ningún problema y existiría una continuidad correcta de la atención en los distintos niveles. Lamentablemente no siempre es así, se pueden generar fricciones en las que el paciente no sabe que decir ni a quién de los médicos atender.

En estos casos, se debe actuar con profesionalismo y si se cuenta con los conocimientos científicos que avalen una terapia ineficaz, se debe tener voluntad para modificar dicha situación, trasladando esta situación al paciente de forma clara y comprensible, dilucidando por completo cualquier duda.8

Otros aspectos muy importantes que debe tener siempre en cuenta el médico al prescribir medicamentos, son 4 pilares fundamentales, los cuales son
:
ü  Maximizar los beneficios
ü  Minimizar los riesgos
ü  Minimizar los costos
ü  Respetar las opiniones de los pacientes

Maximizar los beneficios.
Este es el objetivo principal tanto del médico como del medicamento, es decir, alterar el curso de la enfermedad para llegar a la recuperación, para esto se deben desterrar los medicamentos de eficacia no aprobada, de indicaciones dudosas o no contrastadas por la comunidad científica.

Minimizar los riesgos
La aparición de efectos graves debe ser minimizada al máximo, y en muchos casos provoca la no aprobación por parte de las autoridades sanitarias de un fármaco cuyo perfil beneficio-riesgo sea inaceptable. Pero también es necesario considerar, en cada individuo, los efectos adversos leves y transitorios que pueden influir de una gran manera en el cumplimiento terapéutico y ser causa de abandono temprano de medicamentos necesarios y adecuados. Otra estrategia importante aquí es, acercar al nivel del usuario concreto las reacciones adversas a medicamentos (RAM), esto será una forma de mejorar la calidad en su uso.

Minimizar los costes
Aquí se debe de tomar en cuenta tanto el alto coste que genera la mala prescripción de medicamentos, y que se resolverá al seguir las directrices de prescripción, como el coste de los medicamentos ya que es más fácil para un paciente tener mayor apego al tratamiento si el coste del mismo es bajo. Para esto se necesita una prescripción de acuerdo a las necesidades y no a los gustos o intereses del paciente. Otra opción viable es la recomendación del uso de fármacos auténticos genéricos.9

Respetar las opiniones del paciente.
Los médicos estamos completamente habituados a impartir “órdenes terapéuticas” de una forma unidireccional sin haber dado la más mínima posibilidad de discutir con el paciente los objetivos del tratamiento, la eficacia esperada, los problemas que puedan surgir, las alternativas en caso de fracaso, claro, no todos los médicos actúan de esa manera.
Para resolver este problema se debe tener una actitud de coparticipación para obtener un cumplimiento terapéutico y como consecuente mayor efectividad del tratamiento.
Un aspecto importante a señalar es el conflicto entre la prescripción del médico y las demandas injustificadas del paciente, por citar un ejemplo: el solicitar por parte del paciente, medicamentos antibióticos en una enfermedad viral, son estos casos los que deterioran la calidad de la prescripción, sin embargo, aquí, se debe actuar con profesionalismo, apegándose a sus conocimientos adquiridos y a las reglas que rige el sistema de salud, procurando ante todo el bienestar del paciente.
Es importante señalar que, sea cual sea la actitud del paciente, siempre se puede obtener una conclusión provechosa  y útil para la práctica médica.

 Participación de la sociedad
Esta población es el consumidor final de los medicamentos y por ende, es importante conseguir una mayor corresponsabilidad y participación en su utilización.
En este aspecto el uso correcto de la automedicación es el eje fundamental para mejorar la calidad del uso de medicamentos.
El autocuidado y la automedicación es un fenómeno común en el comportamiento humano  y es adecuado cuando se realiza con condiciones de conocimiento y seguridad correctos, y que sea positivo para la atención sanitaria global  de una población.
Como parte de estadísticas tenemos que, el 70% de los pacientes que acudían al Centro de Salud habían usado algún mecanismo de autocuidado previo a consultar al médico y el 87% de las personas encuestadas manifestaban estar satisfechas con el uso de la automedicación, sin embargo es de suma importancia conocer este autocuidado previo a consulta, debido a que el médico debe tener en cuenta las posibles interacciones que el medicamento consumido pueda tener con el medicamento que se prescribirá. 4

Otro buen escaparate de la automedicación, son las peticiones realizadas por los clientes en las oficinas de farmacia. Un tercio de las personas que entran en estas oficinas solicitan medicamentos sin aportar ninguna receta médica. La mitad de las veces corresponde a medicamentos prescritos anteriormente por un médico, y que el paciente ha decidido, volver a utilizar. El resto de las ocasiones es atribuible a la experiencia personal previa, o bien, por algún consejo. Es de destacar que el 4% de las veces, la elección ha estado influida por el efecto publicitario.
El grupo de población que más realiza esta práctica son las personas jóvenes y los varones, mientras que las personas de edad avanzada y mujeres consultan más al médico y utilizan remedios caseros con mayor frecuencia.
La labor del médico aquí es advertir a los pacientes, a recomendar un tratamiento, informar las peculiaridades del mismo y su no reutilización, y almacenamiento, salvo autorización expresa.10

Farmacias.
Juegan un papel muy importante en el uso racional de medicamentos ya que no solo son dispensadores de recetas médicas, sino también administradores de libre dispensación, que juegan un papel de mucha importancia en la automedicación.
La labor que se debe realizar aquí es, gestionar adecuadamente la utilización de medicamentos de venta libre para su uso responsable y disuadir a manera de función educativa, aquellos pacientes que reclaman medicamentos que ocupan receta médica.11

Si eres médico, profesional de la salud laborando en el medio  privado o si perteneces a una institución de salud, puedes recomendar estas estrategias para el uso de medicamentos en tu unidad, ya sea con tus compañeros, jefes y/o demás profesionales de la salud.12


Para obtener un uso racional de medicamentos, es de enorme importancia llevar a cabo un trabajo multidisciplinario, en el cual coexista un trabajo entre la administración sanitaria, el médico, oficinas de farmacia y las industrias farmacéuticas. Para llevar a cabo las estrategias planteadas, los anteriores participantes se deben apoyar y mantener una comunicación activa en los diferentes niveles de acción. 
Por consiguiente, es obligación que los médicos mantengamos una actualización permanente. El trabajo educativo de nuestra actividad cotidiana es  el principal origen de conocimientos sobre fármacos que acoge nuestra población. La utilización correcta de los medicamentos por parte del paciente corresponde en gran parte a la educación o enseñanza del médico sobre el paciente. En ese sentido, la clave en esta problemática son las oficinas de farmacia, que con sus sistemas de atención farmacéutica proponen un reto ambicioso para una colaboración futura entre médicos y farmacéuticos.
Finalmente la intervención de la industria farmacéutica, provee significantes avances terapéuticos, mismos que son de gran importación para el mejoramiento sanitario de la población, sin embargo este bien social tiene un coste económico considerable para los sistemas públicos de atención sanitaria.



Referencias.

  1. OMS, 2010. Promoción del uso racional de medicamentos: componentes centrales. Ginebra.
  2. OMS (1985). Criterios éticos para la promoción de medicamentos. Series de informes técnicos. 722-747. 
  3. Prosser H., Almond S., Walley T. (2003). “Influences on GPs decision to prescribe new drug-the importance of who says what”. FamilyPractice. 20:61-68.
  4. Poblano, G. 2011. “Uso Racional de medicamentos en el marco de la política nacional de calidad y seguridad del paciente”. Colegio de Salud Pública de Yucatán A.C.
  5. ANMAT. 2004. Uso racional de medicamentos. Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica.
  6. Aguzzi, A. Virga, C. 2009. Uso racional de medicamentos: la automedicación. Archivos de farmacología y terapéutica. Vol. 28, núm. 1, 2009, pp. 28-30.
  7. Baos, V. (1999). La calidad en la prescripción de medicamentos. Terapeutica del Sistema Nacional de Salud. 23(2). 45-54.
  8. Figueras, A. 2009. Dificultades para el uso racional de medicamentos. Rev. Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública. Vol. 26, núm. 4, pp. 549-552.
  9. Gómez, L. 2007. Farmacoepidemiologia “una herramienta importante para el uso racional de medicamentos”. Rev. Mexicana de Ciencias Farmacéuticas. Vol. 38, núm. 1, enero-marzo, pp. 42-48.
  10. Arnau JM, Laporte JR. 2010. “Promoción del uso racional de los medicamentos y preparación de guías farmacológicas”. Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal. 13(2). Pp. 10-28.
  11. Buschiazzo, H. Cañas M. 2009. “Hacia el uso racional de los medicamentos”. Revista cubana de ciencias farmacéuticas. 35(4). Pp. 234-240.
  12. Argilagos C, Ledea D, Llópiza A. López L,  Cisnero A y Hernández O. 2005. “La Información Farmacoterapéutica al paciente ambulatorio, vía fundamental para garantizar el Uso Racional de Medicamento”. Acta Farm. Bonaerense 24 (4): 585-9.